Cuando te sientes perdida

ESTOY PERDIDA, ¿es eso tan terrible?

Cuando tenemos ya una biografía (y probablemente sin que ésta tenga que ser muy grande) nos habremos encontrado ya algunas veces con la sensación de ‘ estoy perdida ‘.

Te ha pasado ya? (porque si no, por favor, escríbeme o en los coments y dinos tu secreto!).

Cumplir años significa vivir. Quiero creer que significa vivir y no que la vida pase por mí, como dicen tanas frases y letras de canciones. Y vivir significa pasar por un montón de situaciones de todos los colores.

A estas alturas casi  seguro que aceptas la polaridad, los contrarios, como algo natural. ejemplos:día / noche, frío / calor, altos /bajos, salud / enfermedad,  feliz / infeliz , bueno / malo, montaña / valle y así hasta el infinito de posibles.

En estas polaridades vitales hay cuatro que tienen que ver con el tema de ‘estoy perdida’ :
caos / orden
claridad / embotamiento (dígase oscuridad, ofuscación)
vitalidad / atonía
ánimo (alegría) / depresión

Si no hubieran opuestos, ¿cómo sería tu vida?, ¿cómo sería el mundo?. Esta Tierra y nuestra vida se basa en opuestos, diría que desde el principio de los tiempos.

De cosmovisiones entiendo poco, y de física y astronomía menos, pero dicen algunos textos sagrados que  ‘lo primero fué el verbo’, y también dicen que hubo una gran explosión, un ‘big bang’. ¿Hay algo más opuesto que la nada y el todo, el vacío y el algo?.

Así que estar perdida un tiempo, encontrar mi lugar después y volverme a perder más adelante, pareciera de lo más natural en este alternar eterno de polaridades.

APEGO / AVERSIÓN

El tema está en cómo vivimos, cómo nos tomamos todos esos momentos de sentirnos perdidas.

Desde la meditación Vipassana que yo conozco, se aprende claramente que tanto afecta el apego como la aversión. Tras observar y observarme, veo que nos apegamos a lo cómodo y odiamos lo incómodo.
Aquí viene una pregunta: ¿qué me es cómodo / incómodo? (cada una sus respuestas)

Pero es cierto en general que hay muy poca tolerancia, tanto propia como del entorno, a los estados (puntuales) de ánimo tristes, depresivos, desorientados, etc. Tenemos prisa en salir o en que nuestra gente querida salga de ahí.
Son incómodos y nos generan aversión.

Sin embargo, si se le da unas cuantas vueltas al origen, a las causas de ese estado, se entiende a nivel  intelectual que es normal, que tiene sentido y que de ahí, de esa ‘depre’, se llegará al siguiente estadio. Ahora bien, una cosa es el nivel mental en el que lo comprendemos, y otra el nivel emocional que sigue queriendo que acabe la molestia, que se vea el final de la depresión, que nos pongamos o se ponga en marcha la persona, y que vuelva a ser como era.
(Nota: cuando la depresión está diagnósticada (así como el ‘estrés’) es un nivel mucho más profundo de dolor, y por tanto requiere mucho más tiempo el proceso. Aún así, sea o no muy profundo, conviene ver las razones físicas, emocionales y mentales que nos han llevado hasta allí.)

Si la fase de reseteo, si lo que nos ha llevado al ‘estoy perdida’ es una de aquellas etapas trascendentales en  nuestra vida, la persona no va a ser lo que era.
Y eso nos lleva a un lugar difícil muchas veces,  pero esta vez más para el entorno que para quien cambió y con otro buen puñado de temas a resolver para todos.
El punto (the point que dirían en inglés) es sacar el mejor provecho de los procesos de umbral, de reconstrucción y de avance.

 

SOSTENER LOS PERIODOS DE TRANSICIÓN

Dicho esto, quiero compartir algunas reflexiones que necesitarán convertirse en acción para que sean útiles a un mejor tránsito.

1) Percibirte a nivel físico.

Va a haber un efecto en el cuerpo, y si bien, puede parecer difícil de relacionarlo, inténtalo y mira dónde podría estar manifestándose.

Puede ser desde un malestar, alguna enfermedad, algo en la piel, algún cambio fisiológico. No es tan relevante que sea o no sea verdad esa relación, lo que es relevante es tu intención de conectar más con el físico y dejar que tu mente encuentre las relaciones, preguntarte si será o no, investigar los síntomas.
Si por ejemplo aparecen picores, ¿en qué parte del cuerpo?, ¿hacen o no ampollas?, ¿esa parte del cuerpo, qué significa para tí?, ¿y en general?. Si por ejemplo fuera en las manos, ¿para qué usas las manos? ¿está lo que haces con las manos a nivel simbólico generando picores (metafóricamente hablando) en tu día a día?.

Recuerda que es la intención de autoconocerte la que te llevará a hacerte preguntas, a buscar respuestas y aceptarás o rechazarás, pero estarás justamente tomando las riendas de tu proceso.

2) Respetar el periodo de incertidumbre.

Y añadiría, colocarlo como uno de esos pocos periodos de gracia en la vida en que van a cambiar cosas y no sabemos cómo, por lo que muchas opciones están abiertas.
Una vez que se decida, cuando sea, entonces toca concretar ya en una sola dirección.

No querría que se entienda como una frivolización. Hay momentos donde la incertidumbre viene dada por circunstancias terribles y lo último que diríamos es que es un periodo de gracia. En esos casos, sólo quiero recordar que nuestra actitud puede convertirse en nuestra mejor aliada y mentora.

3) Aprovechar el periodo de incertidumbre.

Estudiar, hablar con otras personas, abrirnos a conocimientos, libros, películas, música, cultura diferente, probar rutinas o actividades nuevas por un tiempo.
Todo ello es para ayudar a nuestra mente a ver qué le puede interesar, qué la despierta, qué le da alegría, qué hace que el tiempo vuele, qué le sorprende y le gustaría aunque lo vea ‘imposible’, y qué descarta justamente por los motivos contrarios.

Ser honesta contigo y tu gente. Si ‘estás un poco (o muy) perdida’ y ya te lo respetas, te será más fácil decírselo, y la mayoría de las personas lo van a entender.
Si ocurre que te quieren ayudar, dar consejos y demás, puedes escucharlos y tomar los que te vayan bien, o con respeto pedirles que por ahora no hagan sugerencias si no las quieres y darles las gracias por la intención.

No son periodos eternos y con el cuidado adecuado, como la tristeza que se cansa de sí misma porque justamente tiene muy poca energía, ya se va a ir disipando y en un periodo (quizá algunos días, quizá algunas semanas, meses o incluso años) entrarás en una fase con más claridad.

4) Cuando es la otra persona la que ‘está perdida’

Sea que somos madres, padres, parejas, amistades, colegas, entendamos qué parte de lo que nos molesta es nuestra prisa o incomodidad y qué parte es realmente lo que podemos hacer para ser útiles al proceso del otro ser.

Ya sólo con ésto le y nos estamos haciendo una valiosa aportación.

Y por supuesto, lo que creamos que podamos hacer con buen fin, hagámoslo!

Conclusión

Cada estado trascendental es un mundo. Espero que estés de acuerdo conmigo en que cuando nos decimos ‘estoy -un poco- perdida’, estamos tocando algo relevante en nuestra vida. Deseo que si estás atravesando uno, lo vivas y aproveches para tu mejor bien.

Si te conviene un espejo cerca, el programa mentoría está para servirte.

Te agradezco y me encantará leer en los comentarios tu experiencia si eres tan generosa de compartirla.

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