Hacer números, ¡que gran cosa!

¿Ignoras, te peleas o eres amigo de los números?

Sí, si, porque hay respecto de ellos, al menos esas tres posibilidades. Y cualquiera de sus combinatorias, claro.

Veamos primero qué sería:

– Ignorarlos (o quizá peor, ningunearlos).

Digamos que no se miran porque nos contamos (al menos eso es lo que podrías creer) que no tienen interés o que no los entiendes o similar.

Se suele considerar que son una molestia, que nos van a desanimar, que ahora mejor no…

En la manera como nos explicamos la cosa, lo realmente importante es la actividad en sí de la empresa, lo demás (podrías estarte diciendo) ya irá llegando.

– La pelea. Directamente.

Aquí el tema es que sí se miran, pero es porque algo obliga.

Podría ser el Estado en sus diferentes versiones o quizá una entidad que los pide para poder acceder a alguna ayuda o quizá el banco porque queremos pedir un crédito.

Suele ocurrir en estos casos una de las dos cosas siguientes:

o los haces  a medias (ya sabes, sin tener en cuenta ni todos los gastos que siendo mínimamente sensatos habrán, ni realista quizá con los ingresos),

o los haces en falso -no quieres tener en cuenta los impuestos y buscas cómo se hace o quieres justificar alguna situación que no es bien bien cierta bien para una entidad, un banco, un financiador o similares-

– La amistad. Te los quieres.

Te gusta hacerlos para poder leer lo que te va a dar información útil. Haces resúmenes (o te los hacen) y los entiendes.

Eso implica que como a un buen amigo le has dedicado tiempo.

Tiempo para aprender  los más importantes para entender tu empresa (como si fueran aquellas cosas más chulas de tu amigo), tiempo para aprender a hacerlos o a preparar las cosas para que otros los hagan (como cuando prepararías y harías alguna actividad con un amigo), y tiempo para aceptar aquellos que son “un coñazo”, que es difícil comprenderlos, prepararlos, y quizá pagarlos (ya sabes, de los amigos nos gustan muchas cosas, pero…pero no todo!)

¿Cómo se hacen los números, y… las métricas?

Antes de seguir, decirte que llamo métricas a todos aquellos números que son diferentes de los estados contables, diferentes de ingresos, gastos, cobros, pagos o beneficios.

Por tanto métricas serían cosas como el número de seguidores en tu lista de correo, de visitas a tu web, de asistentes a una formación, de clientes, de correos devueltos, etc.

En este post, sin embargo, sólo hablaré de números en el sentido contable de la palabra.

Se hacen básicamente sumando y restando. Alguna vez también multiplicamos y dividimos, y puntualmente algún porcentaje. En la academia consultoría humanista puedes encontrar unos vídeos explicativos y las hojas de cálculo para que puedas practicar con ellas bajo el nombre Administración y Contabilidad, todo ello de acceso libre por el momento.

Desde mi punto de vista hay dos grandes puntos a tener en cuenta:

A) Orden, recoger, ordenar y archivar la documentación, sea ésta física o electrónica, y

B) Registrar (y entender) contablemente las cifras. Para hacerlo, también encuentro dos grandes maneras:

– con hojas de cálculo.

Las hay bien diseñadas ya en plataformas gratuitas o semigratuitas (ej.: infoautónomos.com) además de las que tienes en los recursos por suscribirte a este boletín -pídeme el link si no lo tienes y lo quieres-, o puedes diseñarlas a medida según la peculiaridad de tu negocio (también hay plataformas donde encontrar quien lo haga como nubelo.com, o contratar un asistente como Elisa de agoraglobalconsulting.com)

ventaja: son muy intuitivas y flexibles, te puedes hacer con su funcionamiento tras algo de dedicación

desventaja: son más vulnerables a errores o a que con posteriores adaptaciones alguna cosa deje de funcionar correctamente por defectos en esa adaptación

– con programas de contabilidad.

De nuevo aquí puedes contratar una gestoría particular que te lo haga o usar alguno de los muchos programas que hay descargables (como contasol por ejemplo) o en la nube (anfix por ejemplo). Cada opción de nuevo tiene según el caso.

Respecto de la gestoría,

ventaja: saben lo que hacen, lo hacen, están al día de las leyes y te ofrecerán la mejor solución a tu caso (se presupone aunque lo suyo es confirmarlo)

desventaja: el coste (es una desventaja aparente pues si te ofrecen una buena solución quizá te evites muchas horas de trabajo o algunas multas). Como con casi todo, necesitarás una buena comunicación.  También que tienes que esperar a que te lo hagan.

Respecto a estos programas y hacerlo por tu cuenta,

ventaja: dan información relevante sin errores (salvo que el sistema por lo que sea no funcione) introduciendo los datos una única vez

desventaja: implica saber los mínimos de contabilidad y el tiempo de aprendizaje que puede ser algo más que una hoja de cálculo.

Pues esto es lo que quería comentar hoy. ¿Hay algo que aportarías tú?. Dilo más abajo, en los comentarios!

Y muchas gracias por leer y por estar cerca de esta propuesta de consultoría!

Y ya sabes, si crees que a alguien le puede ser útil, compártelo ahora.

 

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